Jaime Kaviedes anotó el gol que clasificó a Ecuador al primer mundial de su historia, el 7 de noviembre del 2001. Ahora está en Barcelona y afirma que nace un nuevo Kaviedes.
El Nine acepta sus errores y afirma que aprende de ellos.
La frontalidad es el rasgo más profundo en la personalidad de Jaime Iván Kaviedes y eso no le ha permitido tener mejor relación con los medios de comunicación, dirigentes y técnicos en los equipos que ha participado.
Son las 11h30 del viernes 16 de enero del 2004 y termina la práctica de Barcelona, equipo al que vuelve Kaviedes después de un año. Sus compañeros abandonan la cancha Sigifredo Chuchuca, adyacente al estadio Monumental. El Nine se queda un rato más, levanta una pesa varias veces.
“A los tiempos que nos vemos”, dice a los periodistas y él mismo responde: “Perdón, a los tiempos que estoy acá”. Kaviedes, quien nació el 24 de octubre de 1977, se muestra menos serio que lo habitual, bromea y pide 5 minutos para cambiarse de ropa. Vuelve pronto, tal como lo ofreció y empieza el diálogo.
Pregunta: ¿A qué se refiere cuando dice que está naciendo un nuevo Kaviedes?
Respuesta: Me refiero a mostrar estabilidad y admitir que cometí muchos errores como cualquier ser humano y he ofrecido disculpas.
P: ¿Esos errores le han impedido mantener la regularidad en otros equipos?
R: Es por mi carácter, pero yo tengo mentalidad positiva. No me baso en lo malo, lo que pasa es que los medios sacan más las cosas negativas que las buenas.
P: ¿Cree que fue un error cuando dijo en 1999 que no jugaría en Barcelona?
R: Nunca dije que no jugaría por Barcelona. Dije que regresaría a Emelec. Me preguntan si soy barcelonista o emelecista, los periodistas siempre buscan el morbo, solo quiero jugar y divertirme.
P: ¿Esos tatuajes son parte del nuevo Kaviedes?
R: (Frunce las cejas un poco) Si quieres tomarlo desde el punto de visto en que puedo ser rebelde... es algo que quise en su momento y lo hice. Ya tengo un par de años con ellos... me los hice fuera del país (no quiso decir dónde. Uno lo tiene en la cara anterior del antebrazo y dice “Si no me conoces, no me juzgues”. El otro está en su pantorrilla derecha que tiene símbolos asiáticos).
P: ¿Cree que a inicios del 2000 fue muy prematura su transferencia al fútbol europeo cuando apenas tenía un año de titular en primera división? ¿Eso ha incidido en su regularidad con sus equipos? (Entre el 2000 y 2003 ha militado en Perugia italiano, Valladolid y Celta españoles, Oporto portugués, Puebla mexicano, Barcelona y Deportivo Quito ecuatorianos).
R: No, es mi carácter. Es relativo porque si hubiera ido a los 30 años dirían unos que por qué me fui y otros que debía irme. Lo mismo dirían si me hubiera ido a los 16.
P: Menciona mucho “mi carácter”, ¿ha cambiado eso?
R: Nunca dije que he cambiado. He sido muy impulsivo y en parte debe ser la razón por la que no haya tenido regularidad en otros equipos. Ahora trato de pensar mis palabras y analizarlas antes de decirlas.
P: ¿Incidió en su personalidad el no haberse criado con sus padres? (Ellos murieron en un accidente cuando era niño y se crió con sus abuelos).
R: Eso es relativo, pero me ayudó a ser fuerte para luchar por lo que quiero.
P: Muchos dicen que usted necesita un psicólogo...
R: Y un psiquiatra también... (bromea y ríe) ¿Quienes dicen eso? (se pone serio).
P: ¿Lo tiene?
R: No, pero todos necesitamos un psicólogo, un amigo, incluso un enemigo. Tengo buenos amigos.
P: ¿Le ayudan a cambiar?
R: No, uno cambia solo.
P: ¿Cuándo se autoevaluó?
R: Me autoevalué, pero no he cambiado, estoy aprendiendo de mis errores.
P: ¿Se considera goleador? La pregunta va porque en Ecuador jugó algunos meses y no ha vuelto a ser el artillero de Emelec del 99, donde marcó 41 goles.
R: En pocos meses no puedo ser goleador.
P: ¿Pero cree fue fabricado para ser goleador y después ser negociado a Europa?
R: No soy un jugador fabricado, si me sale un gol bien o si tengo que quitar una pelota no tengo problema. Me divierto jugando, el dinero no me interesa, solo quiero jugar. El Nine mira la hora, sus compañeros lo llaman para almorzar y él va corriendo.
Son las 11h30 del viernes 16 de enero del 2004 y termina la práctica de Barcelona, equipo al que vuelve Kaviedes después de un año. Sus compañeros abandonan la cancha Sigifredo Chuchuca, adyacente al estadio Monumental. El Nine se queda un rato más, levanta una pesa varias veces.
“A los tiempos que nos vemos”, dice a los periodistas y él mismo responde: “Perdón, a los tiempos que estoy acá”. Kaviedes, quien nació el 24 de octubre de 1977, se muestra menos serio que lo habitual, bromea y pide 5 minutos para cambiarse de ropa. Vuelve pronto, tal como lo ofreció y empieza el diálogo.
Pregunta: ¿A qué se refiere cuando dice que está naciendo un nuevo Kaviedes?
Respuesta: Me refiero a mostrar estabilidad y admitir que cometí muchos errores como cualquier ser humano y he ofrecido disculpas.
P: ¿Esos errores le han impedido mantener la regularidad en otros equipos?
R: Es por mi carácter, pero yo tengo mentalidad positiva. No me baso en lo malo, lo que pasa es que los medios sacan más las cosas negativas que las buenas.
P: ¿Cree que fue un error cuando dijo en 1999 que no jugaría en Barcelona?
R: Nunca dije que no jugaría por Barcelona. Dije que regresaría a Emelec. Me preguntan si soy barcelonista o emelecista, los periodistas siempre buscan el morbo, solo quiero jugar y divertirme.
P: ¿Esos tatuajes son parte del nuevo Kaviedes?
R: (Frunce las cejas un poco) Si quieres tomarlo desde el punto de visto en que puedo ser rebelde... es algo que quise en su momento y lo hice. Ya tengo un par de años con ellos... me los hice fuera del país (no quiso decir dónde. Uno lo tiene en la cara anterior del antebrazo y dice “Si no me conoces, no me juzgues”. El otro está en su pantorrilla derecha que tiene símbolos asiáticos).
P: ¿Cree que a inicios del 2000 fue muy prematura su transferencia al fútbol europeo cuando apenas tenía un año de titular en primera división? ¿Eso ha incidido en su regularidad con sus equipos? (Entre el 2000 y 2003 ha militado en Perugia italiano, Valladolid y Celta españoles, Oporto portugués, Puebla mexicano, Barcelona y Deportivo Quito ecuatorianos).
R: No, es mi carácter. Es relativo porque si hubiera ido a los 30 años dirían unos que por qué me fui y otros que debía irme. Lo mismo dirían si me hubiera ido a los 16.
P: Menciona mucho “mi carácter”, ¿ha cambiado eso?
R: Nunca dije que he cambiado. He sido muy impulsivo y en parte debe ser la razón por la que no haya tenido regularidad en otros equipos. Ahora trato de pensar mis palabras y analizarlas antes de decirlas.
P: ¿Incidió en su personalidad el no haberse criado con sus padres? (Ellos murieron en un accidente cuando era niño y se crió con sus abuelos).
R: Eso es relativo, pero me ayudó a ser fuerte para luchar por lo que quiero.
P: Muchos dicen que usted necesita un psicólogo...
R: Y un psiquiatra también... (bromea y ríe) ¿Quienes dicen eso? (se pone serio).
P: ¿Lo tiene?
R: No, pero todos necesitamos un psicólogo, un amigo, incluso un enemigo. Tengo buenos amigos.
P: ¿Le ayudan a cambiar?
R: No, uno cambia solo.
P: ¿Cuándo se autoevaluó?
R: Me autoevalué, pero no he cambiado, estoy aprendiendo de mis errores.
P: ¿Se considera goleador? La pregunta va porque en Ecuador jugó algunos meses y no ha vuelto a ser el artillero de Emelec del 99, donde marcó 41 goles.
R: En pocos meses no puedo ser goleador.
P: ¿Pero cree fue fabricado para ser goleador y después ser negociado a Europa?
R: No soy un jugador fabricado, si me sale un gol bien o si tengo que quitar una pelota no tengo problema. Me divierto jugando, el dinero no me interesa, solo quiero jugar. El Nine mira la hora, sus compañeros lo llaman para almorzar y él va corriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario