Las cuatro fases de Luna
Víctor Luna, entrenador de Barcelona.
El plantel torero entrenó ayer a las 07h30 en la cancha alterna.
La mañana es un poco nublada a las 07h30 del jueves 26 de febrero del 2004 en el complejo de canchas alternas Sigifredo Agapito Chuchuca. Mientras los futbolistas de la mayoría de clubes ecuatorianos recién se preparan para dirigirse a las prácticas, los de Barcelona ya están en la cancha 2 del complejo.
Inusual el horario, pero es el que propone el colombiano Víctor Luna, nuevo entrenador de Barcelona.
A esa hora el equipo torero realiza ejercicios de calentamiento con Óscar Cano, preparador físico, también colombiano.
Mientras eso ocurre, Luna escucha las sugerencias de Ricardo Armendáriz, el asistente; José Macías, entrenador de la Sub 20, y Walter Guerrero, preparador de arqueros, quienes conocen mejor el plantel.
“Vengan (Dany) Vera, (Juan Francisco) Aguinaga...”, llama Luna, con voz enérgica, para un trabajo táctico en la cancha. Su acento colombiano es inconfundible.
“Venga, venga, sin miedo, los laterales también pueden hacer gol”, dice Luna a sus pupilos, a quienes pide ambición y más confianza en sí mismos.
Por la derecha corre Aguinaga, mientras que Carlos Alfaro Moreno, director deportivo del equipo, mira la práctica. El teléfono suena. Es Leonardo Bohrer, el presidente del club, quien le dice que Aguinaga no está habilitado por la Ecuafútbol.
Alfaro Moreno le sugiere a Luna que pruebe a otro por la derecha. El colombiano se decide por el juvenil Érick García.
Son las 09h30 y el sol es intenso, los jugadores estiran los músculos, mientras Richard Bohrer, hermano del presidente, ingresa a la cancha y conversa con Luna, quien tras 20 minutos informa a la prensa quiénes dejarán el equipo. Esa es otra historia.
Inusual el horario, pero es el que propone el colombiano Víctor Luna, nuevo entrenador de Barcelona.
A esa hora el equipo torero realiza ejercicios de calentamiento con Óscar Cano, preparador físico, también colombiano.
Mientras eso ocurre, Luna escucha las sugerencias de Ricardo Armendáriz, el asistente; José Macías, entrenador de la Sub 20, y Walter Guerrero, preparador de arqueros, quienes conocen mejor el plantel.
“Vengan (Dany) Vera, (Juan Francisco) Aguinaga...”, llama Luna, con voz enérgica, para un trabajo táctico en la cancha. Su acento colombiano es inconfundible.
“Venga, venga, sin miedo, los laterales también pueden hacer gol”, dice Luna a sus pupilos, a quienes pide ambición y más confianza en sí mismos.
Por la derecha corre Aguinaga, mientras que Carlos Alfaro Moreno, director deportivo del equipo, mira la práctica. El teléfono suena. Es Leonardo Bohrer, el presidente del club, quien le dice que Aguinaga no está habilitado por la Ecuafútbol.
Alfaro Moreno le sugiere a Luna que pruebe a otro por la derecha. El colombiano se decide por el juvenil Érick García.
Son las 09h30 y el sol es intenso, los jugadores estiran los músculos, mientras Richard Bohrer, hermano del presidente, ingresa a la cancha y conversa con Luna, quien tras 20 minutos informa a la prensa quiénes dejarán el equipo. Esa es otra historia.
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