‘Estamos en deuda’
Redactor | Guido Manolo Campaña
Fleitas reemplaza a Bermúdez en la zaga
El técnico del Barcelona, el argentino Jorge Habbeger (i), trabajó ayer a doble jornada con los jugadores del Barcelona.
Defensa dijo que se complementa bien con Wilson Carabalí.
Marcelo Fleitas llega en su auto acompañado de Ariel Graziani. Arriba con el uniforme de entrenamiento, camiseta amarilla y pantaloneta negra, y con paso largo se encamina al grupo de jugadores que esperan la orden del DT Jorge Habbeger para empezar la práctica.
Es martes por la mañana, y el defensa se queda con el resto de la plantilla, que irá a Quito, para la charla con el DT.
El domingo pasado volvió a su función como defensa central, antes de la llegada del colombiano Jorge Bermúdez actuaba en esa posición y por variante táctica lo ubicaron como marcador de punta. “No me sentía mal y lo hacía de la mejor manera”, agrega.
Su deseo desde que llegó al Olmedo de Riobamba, en el año 1999, fue de jugar en Barcelona. “Siempre lo manifesté y ahora que estoy acá creo que estamos en deuda con la afición porque hace siete años que no sale campeón”.
El 10 de mayo del 2003 jugó como ecuatoriano. Fue ante Emelec, en el Capwell, y esa fecha para él es inolvidable.
Cree que la ventaja de 6,5 puntos que tiene el Deportivo Cuenca son difíciles de alcanzar pero se los puede acortar.
Sobre el cambio de técnicos dice que no lo han sentido, porque trabajan los mismos jugadores.
Altruista en RiobambaMientras vivió en Riobamba, hasta el año 2002, cumplió labores altruistas. Con unos amigos organizaba rifas para ayudar a los niños de la calle.
Mientras mira el trabajo de sus compañeros dice que los errores que se cometen en un encuentro debe corregírselos en las prácticas.
Se siente bien con Wilson Carabalí como compañero de zaga y está convencido de que un defensa central con estatura pequeña recompensa con su experiencia y con el salto. “Puedes tener 1,90 m y no saber saltar”, agrega el jugador que está casado con una argentina y a punto de tener su segundo hijo ecuatoriano.
“Me falta ser campeón con Barcelona y estoy seguro que debe ser algo bonito”, finalizó.
Es martes por la mañana, y el defensa se queda con el resto de la plantilla, que irá a Quito, para la charla con el DT.
El domingo pasado volvió a su función como defensa central, antes de la llegada del colombiano Jorge Bermúdez actuaba en esa posición y por variante táctica lo ubicaron como marcador de punta. “No me sentía mal y lo hacía de la mejor manera”, agrega.
Su deseo desde que llegó al Olmedo de Riobamba, en el año 1999, fue de jugar en Barcelona. “Siempre lo manifesté y ahora que estoy acá creo que estamos en deuda con la afición porque hace siete años que no sale campeón”.
El 10 de mayo del 2003 jugó como ecuatoriano. Fue ante Emelec, en el Capwell, y esa fecha para él es inolvidable.
Cree que la ventaja de 6,5 puntos que tiene el Deportivo Cuenca son difíciles de alcanzar pero se los puede acortar.
Sobre el cambio de técnicos dice que no lo han sentido, porque trabajan los mismos jugadores.
Altruista en RiobambaMientras vivió en Riobamba, hasta el año 2002, cumplió labores altruistas. Con unos amigos organizaba rifas para ayudar a los niños de la calle.
Mientras mira el trabajo de sus compañeros dice que los errores que se cometen en un encuentro debe corregírselos en las prácticas.
Se siente bien con Wilson Carabalí como compañero de zaga y está convencido de que un defensa central con estatura pequeña recompensa con su experiencia y con el salto. “Puedes tener 1,90 m y no saber saltar”, agrega el jugador que está casado con una argentina y a punto de tener su segundo hijo ecuatoriano.
“Me falta ser campeón con Barcelona y estoy seguro que debe ser algo bonito”, finalizó.
Miércoles 24 de noviembre del 2004Deportes
‘Gran parte de mi vida la pasé en Barcelona’
Bosco Mendoza
Minientrevista
Pregunta: ¿Cuánto tiempo como médico del Barcelona?
Respuesta: 31 años.
P: ¿Más alegrías que tristezas?
R: Más alegrías, porque Barcelona logró algo muy grande en la historia del Ecuador: fue finalista dos veces en la Libertadores y porque he participado en ocho títulos nacionales.
P: ¿Dedicarle tiempo a Barcelona ha interferido con su vida familiar?.
R: Honestamente gran parte de mi vida la hice en el club sacrificando a mi familia, pero he tenido grandes recompensas.
P: ¿En su casa son barcelonistas?
R: No hay espacio para otro color. Incluso cuando se iba a casar mi hija le dije que no me importaba quién sea el novio, lo que me interesaba es que sea barcelonista y así sucedió.
P: ¿Animadversión al color azul?
R: No. Mucho respeto para ellos.
P: ¿Qué es lo más importante que le ha dado Barcelona?
R: El cariño de los hinchas amarillos y el respeto de los emelecistas.
P: ¿Algún episodio triste?
R: En 1970, cuando se luchaba para volver a participar en la Copa Libertadores. Fuimos a Cuenca con El Nacional y como perdimos 2-0 los dirigentes nos dejaron abandonados.
P: ¿Cuál es la diferencia del fútbol antiguo y el actual?
R: Antes se jugaba por la camiseta, pero el profesionalismo ha ido superando el amor a la camiseta.
P: De los jugadores que ha conocido ¿tiene algún recuerdo especial?
R: Cuando recién vine conocí al uruguayo Omar Alfano, que era buen jugador, pero antes de un partido final lo sacaron del plantel y perdimos. También recuerdo al brasileño Pepe Paes, que era todo un caballero.
P: ¿Algún futbolista que pese a lesiones quisiera jugar como titular?
R: Carlitos Muñoz, quien había sido operado de la nariz y a los diez días pidió jugar ante El Nacional en Quito. Firmó un papel donde se hacía responsable de cualquier problema.
P: ¿Alguien buscó pretextos para no jugar?
R: ¡Uff!, hasta ahora lo hacen, pero no doy nombres porque con muchos de ellos me llevo bien.
P: ¿Hasta cuándo en el equipo?
R: No sé. Solo Dios sabe.
P: ¿Serán campeones?
R: Estamos para eso.
Respuesta: 31 años.
P: ¿Más alegrías que tristezas?
R: Más alegrías, porque Barcelona logró algo muy grande en la historia del Ecuador: fue finalista dos veces en la Libertadores y porque he participado en ocho títulos nacionales.
P: ¿Dedicarle tiempo a Barcelona ha interferido con su vida familiar?.
R: Honestamente gran parte de mi vida la hice en el club sacrificando a mi familia, pero he tenido grandes recompensas.
P: ¿En su casa son barcelonistas?
R: No hay espacio para otro color. Incluso cuando se iba a casar mi hija le dije que no me importaba quién sea el novio, lo que me interesaba es que sea barcelonista y así sucedió.
P: ¿Animadversión al color azul?
R: No. Mucho respeto para ellos.
P: ¿Qué es lo más importante que le ha dado Barcelona?
R: El cariño de los hinchas amarillos y el respeto de los emelecistas.
P: ¿Algún episodio triste?
R: En 1970, cuando se luchaba para volver a participar en la Copa Libertadores. Fuimos a Cuenca con El Nacional y como perdimos 2-0 los dirigentes nos dejaron abandonados.
P: ¿Cuál es la diferencia del fútbol antiguo y el actual?
R: Antes se jugaba por la camiseta, pero el profesionalismo ha ido superando el amor a la camiseta.
P: De los jugadores que ha conocido ¿tiene algún recuerdo especial?
R: Cuando recién vine conocí al uruguayo Omar Alfano, que era buen jugador, pero antes de un partido final lo sacaron del plantel y perdimos. También recuerdo al brasileño Pepe Paes, que era todo un caballero.
P: ¿Algún futbolista que pese a lesiones quisiera jugar como titular?
R: Carlitos Muñoz, quien había sido operado de la nariz y a los diez días pidió jugar ante El Nacional en Quito. Firmó un papel donde se hacía responsable de cualquier problema.
P: ¿Alguien buscó pretextos para no jugar?
R: ¡Uff!, hasta ahora lo hacen, pero no doy nombres porque con muchos de ellos me llevo bien.
P: ¿Hasta cuándo en el equipo?
R: No sé. Solo Dios sabe.
P: ¿Serán campeones?
R: Estamos para eso.
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